Una familia de Castilla-La Mancha vela e incinera a un desconocido creyendo que era su padre: el hospital tardó diez días en descubrir el error
Un hospital público les entregó por equivocación el cadáver de otra persona y el cuerpo de su familiar permanecía en la morgue

U na familia de Castilla-La Mancha vivió una situación difícil de imaginar tras el fallecimiento de su padre y esposo en abril de 2025. Convencidos de que el hospital les había entregado el cuerpo de su ser querido, organizaron el velatorio y los actos funerarios, hasta el punto de incinerar los restos. Sin embargo, diez días después recibieron una llamada del centro sanitario que cambió por completo lo sucedido: habían despedido a un desconocido y el cadáver de su familiar continuaba en la morgue.
Según detalla El Digital de Castilla-La Mancha, el caso ha sido analizado por el Consejo Consultivo de Castilla-La Mancha, que considera que existió un funcionamiento anormal del servicio sanitario.
El hospital reconoció que no tenía un protocolo específico para la morgue
Los hechos se remontan al 6 de abril de 2025 , cuando falleció el hombre en un hospital público de la región. Durante el proceso de custodia y entrega del cadáver a los servicios funerarios se produjo una equivocación que impidió que la familia recibiera el cuerpo correcto.
La viuda, sus cinco hijos y otros allegados celebraron la despedida sin conocer el error. La confusión no salió a la luz hasta el 16 de abril, cuando el hospital les comunicó que el cuerpo entregado no correspondía a su familiar y que el verdadero cadáver seguía en las instalaciones del centro.
El descubrimiento obligó a los afectados a afrontar de nuevo los trámites funerarios y la despedida de su ser querido . A la pérdida inicial se sumó el impacto de saber que habían velado e incinerado a otra persona sin ser conscientes de ello.
Durante la investigación administrativa, la dirección del hospital reconoció que en el momento de los hechos no existía un protocolo específico para la gestión de la morgue. También se analizaron las funciones de las empresas externas que participaban en el funcionamiento de las instalaciones y en la retirada de los cuerpos.
La familia reclamó inicialmente 42.000 euros por el daño moral sufrido. La instructora del expediente había planteado una compensación de 6.000 euros, pero el Consejo Consultivo consideró adecuada una indemnización conjunta de 18.000 euros, equivalente a 3.000 euros para cada uno de los seis afectados.







