Jokin Garmilla, el hombre que dejó la industria musical para crear una radio en un pueblo: "Las personas urbanas miran a los pueblos con superioridad"
Dejó su trabajo en una multinacional discográfica para poner en marcha Radio Valdivielso

J okin Garmilla tenía una vida ligada a la música y a la industria discográfica. Trabajaba en promoción y marketing para una multinacional del sector, acudía a conciertos y se movía por los estudios de radio de Madrid junto a algunas de las estrellas musicales del momento. Sin embargo, la llegada de su primera hija cambió sus prioridades y terminó llevándolo a un lugar muy distinto: Quintana de Valdivielso, en Burgos .
La decisión llegó en 1998 , cuando él y su pareja decidieron hacer un paréntesis en su vida urbana para que su hija disfrutara de la infancia en el valle del que procedían sus familias. Allí construyeron su casa y, una vez terminada, Garmilla empezó a preguntarse qué podía aportar a la comunidad rural.
La respuesta apareció casi por casualidad. Un amigo le habló de una emisora que ya no se utilizaba y le propuso recuperarla. Aunque había estudiado Periodismo y tenía experiencia en el mundo de la radio por su trabajo anterior, nunca había imaginado montar una estación para una población tan pequeña.
El proyecto terminó convirtiéndose en Radio Valdivielso , una emisora comunitaria que ha dado voz a los vecinos de los pueblos del valle durante más de dos décadas.
Una radio que mantiene conectada a la comunidad
La programación de Radio Valdivielso va mucho más allá de la música. A lo largo de los años, sus micrófonos han servido para conservar historias, recuperar la memoria de la zona y abordar cuestiones que afectan directamente a sus habitantes. También ha impulsado actividades culturales y encuentros para fortalecer los vínculos entre los vecinos.
Garmilla ha defendido el valor de esta forma de comunicación local: "A veces, las personas urbanas miran a los pueblos con cierta superioridad. Yo no dejo de llevarme lecciones de vida".
La emisora también ha contribuido a resolver problemas cotidianos. En situaciones de fuertes nevadas, por ejemplo, las personas mayores podían avisar de que necesitaban combustible para la calefacción y otros vecinos se ofrecían a ayudarlas. Esa conexión entre quienes viven en el valle se ha convertido en una de las señas de identidad del proyecto.
El reto de mantener viva Radio Valdivielso
La supervivencia de la emisora, sin embargo, no ha sido sencilla. En julio de 2025, El País informó de que Radio Valdivielso buscaba financiación mediante una campaña de micromecenazgo para conseguir un local propio. El proyecto, sostenido por la participación de sus vecinos y colaboradores, se enfrentaba a la necesidad de encontrar un espacio desde el que continuar emitiendo.
La historia de Garmilla representa así una forma diferente de entender el trabajo y la vida: dejar atrás una carrera profesional vinculada a una gran industria para construir un proyecto de proximidad en el medio rural. Su trayectoria también refleja las dificultades que afrontan las iniciativas culturales en pueblos pequeños, donde mantener una actividad estable depende en gran medida de la implicación de la comunidad.






