Marisol Rivera, especialista en limpieza, recomienda usar vinagre para limpiar el inodoro: "Es un método muy económico y se hace en menos de cinco segundos"
Un remedio barato y natural contra la cal y el sarro que amarillean la taza.

Las manchas amarillas del inodoro son una de las batallas más frustrantes de la limpieza doméstica: por mucho que se frote, no desaparecen. Marisol Rivera , experta en limpieza de la empresa estadounidense Sparkly Maid Austin , tiene clara la solución, y la recomienda en declaraciones recogidas por Martha Stewart: vinagre blanco y bicarbonato. Y advierte de que no conviene esperar demasiado.
Por qué funciona el vinagre
La mayoría de estas manchas tienen su origen en la cal . Según Lucinda Smalley , especialista en agua dura, el calcio y el magnesio del agua se acumulan en la línea de flotación y acaban formando una capa sólida, casi como una piedra diminuta. A ello se suma la orina: Mary Gagliardi, científica de Clorox, explica que el ácido úrico reacciona con esos minerales y forma sales difíciles de disolver.
Ahí entra el vinagre . Su ácido acético va deshaciendo poco a poco la unión entre los depósitos minerales y la porcelana, explica Rivera. Además, neutraliza los malos olores, por lo que muchos expertos aconsejan también rociarlo alrededor de la base del inodoro. La propia Martha Stewart lo prefiere a los limpiadores químicos más agresivos.
El primer paso es bajar el nivel del agua tirando de la cadena y, si las manchas están por encima, cerrar la llave de paso y vaciar la taza. Después se vierten unos 500 mililitros de vinagre blanco y se cubren las marcas más altas con papel de cocina empapado. Hay que dejarlo actuar al menos media hora, o toda la noche si la suciedad es antigua.
Luego se espolvorea bicarbonato , que efervesce y ayuda a despegar los restos, y se frota con la escobilla, insistiendo bajo el borde. Para el mantenimiento, Rivera propone verter un vaso de vinagre antes de dormir una vez por semana. Eso sí: nunca debe mezclarse con lejía, porque libera gases tóxicos, y conviene evitar los estropajos metálicos, que rayan la porcelana.







